Esta primera semana de campamentos de verano en Fuerteventura hemos recibido a Miriam, Alba, María, Berta, Matato y Julia, que se han desplazado desde la península para vivir unos días diferentes en la isla, rodeados de mar, deporte, naturaleza y convivencia.
Desde el primer momento, la experiencia empezó mucho antes de llegar a la playa. Las monitoras Ester, Judit y Maeva acompañaron al grupo desde el vuelo, ofreciendo apoyo en cada paso del viaje y convirtiéndose en figuras clave durante toda la semana. Su presencia, junto al resto del equipo, ha permitido que cada participante se sintiera acompañado, seguro y con la confianza necesaria para disfrutar de cada actividad a su ritmo.
A lo largo de estos días, los y las participantes han disfrutado de sesiones de surf, yoga, cocina y danza. Actividades que, más allá del ocio o del deporte, se convierten en espacios donde trabajar la autonomía, la confianza, la socialización, la convivencia y la capacidad de adaptarse a nuevos entornos.
El surf sin duda ha sido uno de los grandes protagonistas de la semana. De la mano de Lorena, Víctor, Alejandro y Alberto, profesionales del mundo del surf, cada usuario y usuaria ha podido entrar al agua con seguridad, tranquilidad y confianza. Ola tras ola, han ido mejorando, ganando soltura y descubriendo que el mar también puede ser un lugar donde aprender, superar miedos y celebrar pequeños grandes logros.
En las clases de danza, nuestra monitora Sara Ashnagy propuso diferentes ejercicios para movilizar el cuerpo, trabajar la coordinación y dejarse llevar a través de la música. Un espacio donde cada participante pudo expresarse desde el movimiento, conectar con sus emociones y fluir sin necesidad de hacerlo perfecto, simplemente disfrutando del momento.
En las clases de danza, nuestra monitora Sara Ashnagy propuso diferentes ejercicios para movilizar el cuerpo, trabajar la coordinación y dejarse llevar a través de la música. Un espacio donde cada participante pudo expresarse desde el movimiento, conectar con sus emociones y fluir sin necesidad de hacerlo perfecto, simplemente disfrutando del momento.
También vivimos una sesión de yoga con nuestra monitora Vicky, quien supo crear un espacio de conexión con uno mismo, con la respiración y con el entorno. A través de la práctica, los y las participantes pudieron identificar las emociones que iban apareciendo a lo largo de estos días de campamento, buscar momentos de calma interna y encontrar herramientas para gestionar también esos instantes de incertidumbre que forman parte de cualquier experiencia nueva. Una sesión para parar, respirar y volver al presente desde la tranquilidad.
Pero estos campamentos no solo se viven dentro del agua o durante las actividades. También se construyen en los momentos compartidos en la casa, en las rutinas del día a día, en el orden, la higiene, la preparación de las comidas, la convivencia con otras personas y la adaptación a un entorno nuevo. Son aprendizajes cotidianos que ayudan a reforzar la autonomía y que tienen un gran valor en el desarrollo personal de cada participante.
Para muchas personas con discapacidad, poder vivir una experiencia de verano fuera de su entorno habitual supone una oportunidad enorme. Significa salir de la zona de confort, relacionarse con otros jóvenes, descubrir nuevos espacios y sentirse parte de un grupo. En Play and Train creemos que estos espacios son necesarios, porque el ocio, el deporte, la naturaleza y las vacaciones también deben ser accesibles para todos y todas.
Además, los campamentos también ofrecen un respiro familiar a madres, padres y familiares. Durante unos días, las familias pueden descansar sabiendo que sus hijos e hijas están acompañados por un equipo profesional, formado y con experiencia en el acompañamiento a personas con discapacidad. Un respiro que también es necesario y que forma parte del cuidado.
Desde Play and Train queremos agradecer al Ayuntamiento de La Oliva, al Cabildo de Fuerteventura y a Deportes La Oliva por su apoyo y por hacer posible que estos campamentos sigan creciendo. Gracias por apostar por proyectos que generan oportunidades reales para que las personas con discapacidad también puedan disfrutar del verano, del deporte y de nuevas experiencias en igualdad de condiciones. También queremos agradecer la colaboración de Cofarca quien este año nos ha brindado su apoyo con diferentes productos para proteger nuestra piel y estar bien seguros en todas las actividades.
Seguimos sumando días, aprendizajes y momentos compartidos. Porque cuando existen los apoyos necesarios, todos y todas podemos vivir nuevas experiencias, descubrir capacidades y disfrutar del verano como merecemos.
