Un verano de deporte, inclusión y nuevas experiencias en Fuerteventura

Un verano de deporte, inclusión y nuevas experiencias en Fuerteventura

Durante el mes de julio hemos celebrado una nueva edición de los Campamentos de Verano de Play and Train en Fuerteventura. A lo largo de tres semanas, cerca de una veintena de personas con discapacidad han viajado desde diferentes puntos de España para disfrutar de unos días donde el deporte, la convivencia y la naturaleza forman parte de una misma experiencia.

Algunos ya conocían los campamentos y repetían un verano más. Otros llegaban por primera vez, con los nervios que supone salir de casa, compartir una semana con personas desconocidas o probar actividades que nunca habían hecho anteriormente. Y eso también forma parte del campamento.

Aunque el surf es la actividad principal de los campamentos, el programa está diseñado para trabajar diferentes capacidades a través de experiencias variadas. No se trata únicamente de practicar deporte, sino de ofrecer situaciones donde cada participante pueda desenvolverse, ganar confianza y descubrir nuevas habilidades.

surf adaptado: mucho más que coger una ola

Cada sesión de surf comienza mucho antes de entrar al agua.

El equipo de instructores, formado por profesionales cualificados y con experiencia en surf adaptado, adapta la actividad a las capacidades, necesidades y objetivos de cada participante. No existe una única forma de surfear. Hay personas que lo hacen de pie, otras tumbadas sobre la tabla, algunas necesitan más apoyo físico y otras trabajan aspectos más técnicos para seguir mejorando.

La adaptación no depende solo del tipo de discapacidad, sino también de la experiencia previa, la movilidad, la confianza en el agua o los objetivos personales de cada usuario.

Durante estos días se trabajan aspectos como el equilibrio, la coordinación, la fuerza, la orientación espacial y la movilidad, pero también habilidades menos visibles como la toma de decisiones, la confianza en uno mismo o la capacidad de enfrentarse a nuevos retos.

Y, sobre todo, cada participante tiene el tiempo que necesita. Aquí no importa cuántas olas consigas coger, sino que puedas disfrutar del mar sintiéndote seguro y acompañado.

Fotografía de Míriam Marimon
Dry Surf: seguimos aprendiendo también fuera del agua

A lo largo de la semana, los participantes también realizan sesiones de Dry Surf, una disciplina que permite trabajar la técnica del surf fuera del mar mediante ejercicios adaptados.

Durante estas sesiones se trabajan aspectos como el equilibrio, la coordinación, la movilidad, la fuerza y la conciencia corporal, siempre adaptando cada ejercicio a las capacidades de cada persona. En el caso de quienes practican surf en posición prona (tumbados sobre la tabla), se realizan ejercicios específicos para mejorar la remada, fortalecer brazos y espalda y encontrar una mejor posición sobre la tabla.

Más allá de preparar la siguiente sesión de surf, el Dry Surf permite seguir evolucionando de una forma progresiva y segura, reforzando movimientos que después podrán trasladarse al agua y ayudando a que cada participante gane confianza en sus propias capacidades.

Yoga: aprender a escuchar el cuerpo

Las sesiones de yoga ofrecen un espacio para bajar el ritmo.

A través de la respiración, la movilidad y diferentes ejercicios adaptados, los participantes trabajan la conciencia corporal, la relajación y la gestión emocional. También es un momento para identificar cómo se sienten, recuperar energía y preparar el cuerpo para las actividades de los días siguientes.

La convivencia también forma parte del aprendizaje

La experiencia no termina cuando acaba la actividad.

Compartir la Casa Play significa organizar habitaciones, preparar desayunos, colaborar en pequeñas tareas diarias, respetar horarios y convivir con personas que, en muchos casos, no se conocían antes del viaje.

Estas situaciones cotidianas ayudan a reforzar la autonomía, la responsabilidad y las habilidades sociales de una forma completamente natural. También permiten crear amistades, aprender a resolver pequeños conflictos y adaptarse a nuevas rutinas fuera del entorno familiar.

Un respiro también para las familias

Para muchas familias, estos campamentos representan algo más que una actividad de verano. Saber que sus hijos e hijas están acompañados por profesionales especializados les permite disfrutar de unos días de descanso con la tranquilidad de que participan en un entorno seguro, adaptado y donde cada persona recibe el apoyo que necesita.

Al mismo tiempo, los participantes viven una experiencia fuera de su rutina habitual, conocen a otras personas, crean nuevas amistades y descubren espacios que, muchas veces, no habían tenido la oportunidad de disfrutar.

Queremos agradecer el apoyo del Ayuntamiento de La Oliva que un año más hacen posible estos Campamentos de Verano Inclusivos.

También agradecemos a Cofarca, por colaborar con productos de protección y cuidado personal que nos han acompañado durante estos campamentos. 

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