Cada verano, el CEIP de Lajares abre sus puertas para acoger a decenas de niños y niñas que disfrutan de unas vacaciones llenas de aprendizaje, convivencia y diversión. Lo que para muchas familias supone un recurso fundamental para conciliar la vida laboral y familiar, para otras representa además la tranquilidad de saber que sus hijos e hijas con discapacidad podrán participar en igualdad de condiciones junto al resto de compañeros.
Ese es el objetivo de la colaboración que mantienen la Fundación Satocan Júnguel San Juan y Play and Train, una alianza que permite seguir construyendo espacios donde la inclusión no sea una actividad puntual, sino una realidad cotidiana.
La Fundación Satocan Júnguel San Juan nació en 2006 con la misión de canalizar la responsabilidad social del Grupo Satocan, apoyando iniciativas que mejoren la calidad de vida de las personas más vulnerables, especialmente en el ámbito de la infancia y la juventud.
Fue precisamente esa visión compartida la que llevó a la Fundación a conocer el trabajo de Play and Train.
«Nos gustó mucho la filosofía que tiene Play and Train», explica Mapi Arencibia, directora de la Fundación. «Especialmente esos proyectos donde los niños con discapacidad participan junto a otros niños sin discapacidad y todos pueden disfrutar juntos.«
A través de una persona vinculada al Grupo Satocan que conocía el trabajo de la entidad, Play and Train presentó el proyecto a la convocatoria anual de ayudas de la Fundación. Desde entonces, ambas organizaciones mantienen una colaboración que ha permitido seguir ofreciendo un acompañamiento especializado dentro de los Campamentos de Verano de Lajares.
Durante las semanas de campamento, niños y niñas comparten juegos, talleres, actividades deportivas, creativas y de ocio sin que las diferencias marquen la experiencia.
Cuando participan menores con discapacidad, el equipo de Play and Train aporta profesionales especializados que adaptan los apoyos necesarios para que cada niño pueda participar de forma activa, respetando sus necesidades y potenciando sus capacidades.
Para Mapi, este modelo beneficia a todos los participantes.
«Los niños que no tienen ninguna discapacidad también aprenden. Normalizan, aprenden a convivir y a visibilizar la discapacidad.«
Uno de los aspectos que diferencia la forma de trabajar de la Fundación Satocan Júnguel San Juan es su voluntad de implicarse en los proyectos que apoya.
Con motivo de una visita al campamento, Mapi pudo conocer de primera mano al equipo de Play and Train, compartir tiempo con los niños y niñas participantes y descubrir las historias que hay detrás de cada familia.
«Lo que más nos encanta es poder venir al campus, ver de primera mano la labor que se está llevando a cabo y que nos cuenten las historias que hay detrás de cada uno de los niños.«
Ese contacto directo permite comprender el verdadero alcance de iniciativas como esta, donde el impacto va mucho más allá de las actividades que se realizan cada día. Para la directora de la Fundación, colaborar con una entidad social significa construir relaciones duraderas basadas en la confianza.
«Dar dinero, hacer una donación económica, es importantísimo porque ayuda a cubrir profesionales, materiales o espacios. Pero también creemos que es importante acompañar a la entidad, escucharla, hacer un seguimiento continuo y conocer de primera mano el trabajo que realiza.»
Ese acompañamiento permite entender las necesidades reales de las organizaciones sociales y seguir fortaleciendo proyectos que generan un impacto tangible en las personas. Durante la visita, quiso poner en valor el trabajo que realizan diariamente las entidades sociales y sus equipos humanos.
«Menos mal que existen las asociaciones sin ánimo de lucro, con profesionales y voluntarios que siguen haciendo una labor imprescindible.» Asimismo, destacó la importancia de que las empresas privadas asuman un papel activo dentro de la sociedad. «Es importante que tanto las entidades públicas como las privadas se involucren. La empresa privada también tiene que aportar y devolver a la comunidad parte de esos beneficios.«
Más allá del apoyo económico, la colaboración entre la Fundación Satocan Júnguel San Juan y Play and Train se ha convertido en una relación basada en la cercanía, la confianza y un objetivo compartido: ofrecer oportunidades reales a todos los niños y niñas, independientemente de sus capacidades.
Como resume Mapi: «Queremos estar ahí y queremos que ustedes se sientan acompañados también por nosotros.«
Y concluye con una reflexión que resume el espíritu de esta colaboración:
«Con lo que más me quedo es con las relaciones que seguimos consolidando con los profesionales y con las entidades. Hay un factor humano muy importante que va mucho más allá de colaborar en un proyecto.«
Porque cuando entidades sociales y empresas comprometidas unen esfuerzos, la inclusión deja de ser una intención para convertirse en una realidad que mejora la vida de las personas y fortalece a toda la comunidad.
